El CABM crea una Unidad de Convivencia, dentro de su residencia para personas con discapacidad intelectual

El Complejo Asistencial Benito Menni (CABM) de Hermanas Hospitalarias, ha creado una “unidad de convivencia residencial autónoma” dentro de su residencia para personas con Discapacidad Intelectual (DI), ubicada en Arroyomolinos (Madrid).

Esta iniciativa, pionera, forma parte del programa general de intervención del Centro, con todos aquellos residentes que llevan tiempo institucionalizados y que, habiéndose estabilizado sus conductas problemáticas, se sienten vinculados y arraigados a nuestro modelo de atención.

La unidad de convivencia residencial autónoma, es un espacio residencial diferenciado en el que conviven 6 mujeres, con altos niveles de autonomía y sin graves problemas de conducta, cuyo funcionamiento y estructura es independiente de las unidades generales.

Cuenta con tres habitaciones dobles, con baño, y una sala de estar, donde las residentes desarrollan, de manera autónoma, tareas propias de la actividad diaria. Dispone de un bajo e intermitente nivel de supervisión, lo que les permite ampliar los ámbitos en los que tomar sus propias decisiones; asumiendo con ello las exigencias de estas decisiones y la responsabilidad que de ello se deriva.

“Este espacio pretende ofrecer mayores posibilidades de manejo autónomo y funcional a personas con DI, promoviendo la autodeterminación en sus procesos de desarrollo personal y el manejo de su vida” comenta Manuel Calvo, director de la residencia.

Objetivos principales

Esta Unidad, que se inauguró en noviembre de 2022, tiene como objetivos principales:

  • Hacer visible las capacidades de sus residentes, para promocionar una vida más autónoma y, por lo tanto, planificar los apoyos que necesiten a partir del principio de autonomía y centrado en cada persona
  • Reconocer las competencias individuales de cada una de las residentes.
  • Favorecer la participación en un ocio inclusivo, dentro de la localidad.
  • Dotar a las residentes de mayor manejo personal en su vida y en sus circunstancias personales.
  • Facilitar la elección y las preferencias personales.

En definitiva, desarrollar el empoderamiento con el objetivo que las personas con discapacidad intelectual puedan autodeterminarse y tener la máxima autonomía personal.

Experiencia adquirida

Los momentos iniciales, de este proyecto, estuvieron condicionados por el aprendizaje de los nuevos circuitos de movilidad y acceso a los servicios cotidianos, tanto asistenciales con de actividad.

Tras varios meses en funcionamiento este grupo ha ido avanzando en la autogestión, incrementando su satisfacción personal y la motivación para desarrollar nuevas tareas. Lo que ha repercutido, también, en la vida cotidiana del resto de la Residencia y, muy especialmente, en aquellos residentes que ven con cierta envidia la autonomía con la que este grupo de mujeres se mueve tanto interna como externamente a la residencia” explica Carmen Celadilla, psicóloga de la unidad.

Perspectiva de futuro

El futuro de esta experiencia pasa por seguir ofreciendo a los residentes, en un entorno específico dentro del contexto residencial, los apoyos que desde su propio empoderamiento y autodirección les permitan mantener una línea de vida ocupacional y funcional, con mayor normalización, calidad de vida e inclusión social. Para ello, planeamos desarrollar nuevos programas, de características similares, que posibiliten extender la experiencia a otros residentes.

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